El Hotel La Sella Golf Resort acogió hace unos días dos conciertos benéficos organizados por el Rotary Club de Jávea y el Studio de Jessica Bataille. Unos conciertos de piano que fueron todo un éxito al reunir a más de 200 personas.

Los pianistas Nati Ballarin y José Marcos Gamarra dejaron a los asistentes sorprendidos con sus interpretaciones musicales y mostraron su agradecimiento a la salida de poder escuchar en esta comarca “intérpretes de tan alto nivel”.

Ballarin preparó un un programa íntegramente español, obras de gran aceptación, explicadas antes de cada interpretación, la Sonatina del Guadalquivir, de Antón Garcia Abril, La maja y el ruiseñor, Granados, o Granada, del maestro Albéniz, así como una pequeña pieza compuesta por la pianista. En todas ellas, Ballarín, demostró poseer un sonido tan sutil y delicado, como claro y rítmicamente preciso. Su dominio de los matices dinámicos y la belleza del fraseo, sumergieron al público en un estado de serena quietud, desde el cual fue posible captar hasta los detalles más insignificantes. Buscando siempre el contacto directo con el público, Nati Ballarín puso el acento, en el contenido puramente musical de sus piezas, con un repertorio tanto técnico como expresivo, punto fuerte de la pianista, reconocida por su elegancia y sensibilidad a la hora de comunicar con el público.

Por su parte, José Marcos Gamarra, deslumbró con piezas características peruanas, con un toque alegre y melancólico a la vez. Interpretó para deleite del público, obras suyas, como el Waltz Núm.1 en (1990), así como Huayno “Los Andes” de Armando Guevara, Ochoa, Canción ” El eco de las Montañas” y Pieza de Álbum” sombras” de Manuel Aguirre, Canción, “La sirena” de Selma Mutal, Canción ” La Pampa y la puna” de Carlos Valderrama, para acabar con el Vals Criollo “La flor de la Canela” de Chabuca Granda, que levantó la ovación del público peruano asistente al evento. Al igual que su compañera de escena, demostró una técnica y ritmo precisos, los cuales hicieron recordar momentos especiales al público asistente, según nos comentaban al finalizar el acto.

Como colofón y como no podía ser menos, ambos pianistas nos deleitaron con una pieza a cuatro manos, “Canzoneta”, que desató los aplausos continuados de un público sumergido en su música.